Criocirugía

La crioterapia es una técnica que utiliza el frío extremo (nitrógeno líquido: -196ºC) para el tratamiento de lesiones cutáneas superficiales. El nitrógeno administrado presenta una temperatura muy baja, liberándose de forma controlada y local sobre la lesión durante unos segundos con un aparato parecido a un termo-sifón (aparato de crioterapia). Este procedimiento logra la congelación y destrucción de las células anormales de la piel y se utiliza para eliminar diferentes lesiones cutáneas (queratosis actínicas, léntigos actínicos, verrugas, etc.). El objetivo del tratamiento es congelar y destruir las lesiones a tratar, respetando el tejido sano de alrededor de la lesión.

Cómo se aplica?
Habitualmente se utiliza un aparato que permite dirigir un aerosol (spray) de nitrógeno líquido directamente sobre la lesión a tratar. Suele lograrse una congelación completa de la lesión entre cinco y 20 segundos, dependiente de su tamaño. A veces puede ser necesario aplicar un segundo ciclo de congelación. Durante la fase de congelación, el paciente puede referir dolor local de intensidad leve o moderada que desaparece a los poco segundos de finalizada la congelación.

Criocirugía (cirugía por congelación)

Consiste en la aplicación de nitrógeno líquido sobre una lesión cutánea, consiguiendo la congelación controlada del tejido neoplásico para su posterior desaparición. Es un tratamiento que se realiza ambulatoriamente, (no necesita hospitalización) y no requiere anestesia.

Cuáles son los beneficios de la criocirugía?

La criocirugía permite llevar a cabo una técnica de ejecución rápida de una sesión.
Es una valiosa alternativa frente a clásicos procedimientos como electrocoagulación, la radioterapia o la cirugía convencional, se privilegia su uso en niños, ancianos, y casos de alto riesgo quirúrgico, alergia por anestésicos, pacientes con marcapasos, o lesiones previamente irradiadas.

Está indicado en:

  • Verrugas vulgares.
  • Tumores benignos.
  • Lesiones premalignas.
  • Tumores malignos superficiales.
  • Queloides que pueden ser secundarios.
  • Traumas quirúrgicos, quemaduras.
  • Pecas.
  • Manchas en la piel.
  • Manchas de la piel senil o solar localizado en el dorso de las manos y en la cara.
  • Acné y sus cicatrices.
  • Hemangiomas-lunares.
  • Queratosis seborreicas y acrocordones.