Sonrisa gingival

Mediante la inyección de pequeñas cantidades de Toxina botulinca se consigue una sonrisa natural y equilibrada. La corrección de los músculos faciales permite obtener resultados estéticos inmejorables.

El tratamiento para corregir la sonrisa gingival es a partir de pequeñas inyecciones de toxina. La técnica se caracteriza por corregir la posición de los músculos faciales de manera rápida, indolora y efectiva. Esta se caracteriza por la elevación pronunciada del labio superior, efecto que al hablar o sonreír deja al descubierto las encías, provocando una sonrisa antiestética. La corrección de la sonrisa gingival queda resuelta de manera muy cómoda con el tratamiento de toxina botulínica del tipo A, mediante la infiltración en los músculos de la mímica facial que producen la elevación del labio superior se consigue la relajación del músculo, que a su vez, permite la corrección neuromuscular.

Para lograr un resultado natural y acorde con la fisonomía del paciente, se procede a realizar un estudio de las particularidades faciales y determinar así las zonas a tratar. Los músculos que intervienen en la sonrisa y que están directamente relacionados con el músculo orbicular de la boca; el elevador del labio superior, el elevador del labio inferior, el zigomático menor y mayor y el depresor del septo nasal medio.

Para corregir la sonrisa gingival, se administra en el músculo elevador del labio superior y de las alas de la nariz. Mediante estas incisiones se consigue la relajación de los músculos y se obtiene como resultado una sonrisa equilibrada y natural.

Los resultados estéticos son inmejorables, y como en el resto de tratamientos con toxina botulinca, para su mantenimiento debe realizarse un repaso al año.

Antes y Después

Antes y Después

Antes y Después

Antes y Después

Antes y Después

Antes y Después