Es una enfermedad crónica, de causa desconocida, con diferentes grados de afectación, que se caracteriza en la mayoría de las veces por lesiones eritematoescamosas.
Además de comprometer la piel puede presentarse afectación articular y/o ungueal.
También es capaz de producir diferentes grados de discapacidad física.

¿Cómo se produce?

La causa exacta de esta enfermedad es desconocida, aunque se piensa un origen multifactorial.
Predisposición genética: se supone está relacionada con una respuesta inflamatoria, en la cual el sistema inmunitario accidentalmente ataca las células del propio cuerpo.
Normalmente, las células nuevas de la piel toman cerca de un mes para desplazarse desde las capas inferiores hasta la superficie. En la psoriasis, este proceso tarda sólo unos pocos días, ocasionando una acumulación de células cutáneas muertas y la formación de escamas gruesas. Al multiplicarse las células a gran velocidad, la piel se descama cada tres o cuatro días.

¿Qué la puede desencadenar?

  • Los traumatismos y la irritación (heridas, quemaduras, erupciones, picaduras de insecto).
  • La interrupción de corticoides.
  • El estrés.
  • Cambios endocrino-metabólicos en el organismo como el embarazo.
  • Las infecciones por estreptococos pueden provocar la aparición súbita de lesiones de psoriasis, numerosas y pequeñas, en un patrón que se asemeja a las gotas de lluvia (psoriasis guttata).
  • Algunos medicamentos (betabloqueadores, indometacina y litio).
  • El excesivo consumo de alcohol, la fricción, las condiciones de resequedad o la poca luz solar.

¿Cómo se trata?

  • Se centra en el control de los síntomas y la prevención de las infecciones secundarias de la piel.
  • No existe ningún tratamiento que permita la curación de la psoriasis, pero no obstante se usará una u otra medida terapéutica en función del grado y severidad del trastorno.
  • Se utilizan medicamentos tópicos (aplicados en la piel) que pueden ser:
  1. Cremas o ungüentos con corticosteroides.
  2. Cremas y ungüentos que contengan sustancias relacionadas con la vitamina D (calcipotriol) o retinoides tópicos (tazaroteno), que posee una eficacia similar a las cremas anteriores, y que se emplean sobre todo en la forma en placas de la psoriasis.
  3. Champús especiales.
  4. Emolientes y queratolíticos, cremas usadas para remover la descamación (generalmente ácido salicílico, cremas con urea o lactato de amonio).
  5. Antibióticos tópicos, donde se sospeche una infección por estreptococos.
  6. Medicamentos orales, como los retinoides (etretinato o el acitretin), o las drogas que inhiben la inflamación (inmunosupresores como metotrexato o ciclosporina).
  7. Estos medicamentos generalmente se prescriben en los casos más graves, cuando resulta afectada una gran cantidad de la superficie corporal o cuando el tratamiento tópico no ha sido eficaz.
  8. Dichos medicamentos también se prescriben cuando la psoriasis está acompañada de artritis.

Otros tratamientos

Exposiciones cortas y controladas a la luz ultravioleta (fototerapia). En algunos casos, se sensibiliza primero la piel para la luz ultravioleta administrando psoralenos orales (un medicamento especial con material vegetal incluido).
Para los pacientes que sufren una forma severa de la enfermedad, pueden estar indicados medicamentos denominados biológicos.
Estos medicamentos se dirigen a la causa de la psoriasis, interfiriendo con la respuesta inflamatoria del cuerpo. Algunos de ellos son: Alefacept (Amevive), efalizumab (Raptiva), etanercept (Enbrel) e infliximab (Remicade), adalimumab ( Humira), etc. pueden causar efectos secundarios, por lo que no se usan como terapia de primera línea, sino que se suelen utilizar cuando otros tratamientos no han funcionado.
Usualmente están contraindicados los corticoides orales por ocasionar efecto rebote al suspenderlos y/o desencadenar un brote pustuloso, aunque a veces en los casos severos y con riesgo vital se emplean.

¿Qué cuidados se deben tener?

Se debe conservar una buena higiene de la piel para prevenir infecciones secundarias, por lo que se recomienda bañarse o ducharse diariamente. Igualmente hay que evitar frotarse en forma áspera, ya que podría irritar la piel y causar nuevos brotes de la enfermedad. Lubricar la piel después del baño.

El estrés, el alcohol y el ají son estimulantes de brotes de psoriasis.
Se ha observado que tomar sol en forma moderada disminuye las lesiones, así también los baños de mar y baños termales.

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