Se trata de una infección causada por el virus herpes, el cual tiene la capacidad de quedarse de forma latente en el organismo durante años. Tras una primera infección, el virus permanece de forma inactiva en el cuerpo humano, y vuelve a multiplicarse y a causar enfermedad en determinadas situaciones. Afecta a más de un tercio de la población.

Existen dos tipos de virus herpes:

En el virus simple tipo 1, la infección primaria se presenta a los 1-4 años de edad, en forma de gingivoestomatitis. Se transmite por contacto con saliva infectada (besos).

Posteriormente se presentan reactivaciones molestas y muy desagradables: vesículas agrupadas sobre un fondo rojo; generalmente aparecen en los labios y alrededor de la nariz, pero con frecuencia se propagan a otras zonas de la cara. También puede causar herpes genital.

El virus herpes tipo 2, se presenta en zona genital. Es raro que aparezca antes de la pubertad, ya que generalmente se transmite a través de las relaciones sexuales, incluido el sexo oral. Por este último motivo también puede afectar la boca. Hay que prestar especial atención al herpes genital durante el parto, porque la infección puede transmitirse al bebé.

¿Cómo se contagia?

Por contacto directo, al besar a una persona con una lesión en los labios o al utilizar sus toallas, y utensilios de comer, etc. En el caso del herpes genital, por relaciones sexuales.
El virus se propaga por las inmediaciones de la boca, a los ojos y genitales, como también a las zonas de la piel lesionadas por otras causas.
Los niños están más expuestos a infectarse ellos mismos, a sufrir una reinfección, por su inclinación natural a llevarse los dedos a la boca y luego tocarse los ojos, etc.
El virus se contrae, casi siempre, en la temprana infancia, entre los 0 y 5 años (un simple beso basta). La primera manifestación, generalmente, no es un “fuego” sino una infección en las encías, en el interior de la boca o en los labios. La infección de las encías puede ser una molestia leve, úlceras bucales menores o llegar a ser una enfermedad más seria.
En las siguientes manifestaciones de la infección aparecen los llamados “fuegos”.

Síntomas

  • La primera fase empieza con un cosquilleo, ardor o comezón en el lugar donde aparecerán. Dura, más o menos, 24 horas. Se produce un poco de hinchazón y enrojecimiento, y se forma una o varias ampollas llenas de líquido.
  • Las ampollas o vesículas son dolorosas y producen mucha incomodidad para comer y beber, así como para hablar y sonreír.
  • Luego de unos días se rompen las vesículas y aparecen heridas desagradables y dolorosas. Al romperse dejan escapar el líquido que contienen, momento en que existe mayor peligro de infección.

Es importante destacar que una persona que se contagia del virus herpes simple, siempre tendrá la posibilidad de realizar recidivas o recurrencias, ya que este virus queda alojado dentro del organismo en estado latente en los ganglios paravertebrales.

Las causas más frecuentes de gatillar recidiva son: estrés , exposición solar, cambios hormonales, menstruación, otras infecciones , traumatismos.

La infección puede reaparecer de forma espontánea o por determinados factores desencadenantes: otras infecciones, menstruación, estrés, cambios de temperatura, rayos ultravioleta o traumatismos.

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